Cuando una silla sostiene mucho más que un trabajador
Por muchos años, permanecer de pie ha sido visto como una muestra de disciplina, compromiso e incluso de profesionalismo. En la mayoría de los centros de trabajo, sentarse mientras no había clientes era motivo de n llamado de atención; Descansar unos minutos se interpretaba como una falta de actitud. Era una cultura laboral donde el cansancio parecía formar parte del uniforme. Sin embargo, los tiempos cambian. Las relaciones laborales evolucionan y con ellas, también está cambiando la forma de entender la productividad. Hoy en día, comprendemos que un colaborador agotado no necesariamente produce más; es todo lo contrario, la fatiga física disminuye la concentración, incrementa los riesgos de trabajo y por consecuencia, termina afectando la calidad del servicio. En este contexto surge la llamada Ley Silla , una reforma a la Ley Federal del Trabajo que, aunque en apariencia sencilla, representa uno de los cambios más significativos en materia de salud laboral de los últimos años. Su ...